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11/08/2004

bienvenida

Pues eso, que bienvenidos seáis todos a mi blog, al que he titulado "Diario de una mujer casada". Aunque no será un diario, porque no tengo tiempo de escribir todos los días, ni mucho menos. Escribiré de cuando en cuando, relatándoos mi vida matrimonial. Y alguno estará pensando, ¿por qué se pone esta tía ahora a contarnos su vida? Pues la respuesta es bastante sencilla: creo que las mujeres, especialmente las casadas, no estamos bien representadas en los blogs que corren por ahí. La mayor parte de ellos parecen estar escritos por camioneros de cincuenta años, no por chicas. ¿Acaso no se da cuenta la gente de que ciertas expresiones, palabras y frases son típicas de los hombres y no de las mujeres?
Yo tengo casi 30 años y llevo casada dos años y seis meses con mi marido, al cual quiero mucho, pero que me saca de mis casillas con sus chiquilladas. ¿No es cierto que todos los hombres deben tener un gen que los obliga a comportarse como críos de vez en cuando? Supongo que las mujeres que me lean estarán de acuerdo, porque es para morirse. Dejémoslo, porque volveré a este tema más adelante.
Decía antes que las mujeres casadas no estamos bien representadas y eso es porque se nos dibuja de dos modos: o bien parecemos unas golfas dispuestas a ponerle los cuernos al marido con el primero que venga, o bien unas estrechas incapaces de satisfacer a un hombre como es debido. Yo me he cabreado con este tema, en serio. Me resulta muy chocante leer un blog y comprobar como esos dos estereotipos se han instalado en nuestras vidas por todas partes. ¿Acaso no hay una mujer casada que sepa y le guste hacer el amor con su marido? ¿Acaso no hay mujeres casadas que lo hagan bien, que prueben cosas nuevas, que les guste sorprender a su cónyuge? bueno, pues aquí hay una.
A mí me gusta el sexo tanto o más como a mi marido, que, por cierto, se llama José Javier, aunque todos le llaman JJ, desde que era niño. Me gusta el sexo por muchos motivos, pero especialmente porque es divertido, porque me gusta estar pegada a él, sintiendo sus dedos recorrerme y porque me encanta tocarlo a él también. De todos modos, si esperáis un diario lleno de excentricidades, lleno de morbo artificial, lleno de cuero, bondage y camas redondas, podéis ir dándole a la X de la esquina superior derecha porque éste no es vuestro lugar. Lo que quiero es expresar la vida familiar y sexual de un matrimonio normalito, joven, que lleva el suficiente tiempo como para conocerse bien y no tanto como para haberse aburrido el uno del otro. ¿No os parece suficiente?
Espero vuestros comentarios...
11/08/2004 19:11 Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

La primera vez duele, pero no es para tanto.

Bueno, ahora que ya me he lanzado, no voy a pararme en esa introducción sin ninguna miga. Os he prometido que contaría mi vida matrimonial de un modo diferente al que suele verse en Internet y pienso hacerlo. Veréis: mis padres nunca lo sabrán, pero yo llevo acostándome con mi marido desde bastante antes de casarnos. Empezamos a salir cuando yo tenía veintitrés y él casi veintiséis, así que ya no éramos unos niños. A decir verdad, he conocido otros hombres antes, pero siempre digo que, para mí, JJ fue el primero. Quizá no sea rigurosamente cierto, pero mis experiencias sexuales anteriores a él fueron semejante desastre que no cuentan para el cómputo global.
Imagináos: yo tenía algo menos de diecisiete años cuando empecé a salir con un chico que estaba en COU (creo que ahora se le llama Segundo de Bachillerato). Era dos años mayor que yo y, a decir verdad, estaba muy, pero que muy bueno. No era un tipo de estos deportistas, musculosos y que les gustan a tantas adolescentes. Más bien se parecía mucho a esos cantantes pop, delgaditos, poquita cosa, con carita de niña y cabellos desmelenados. Recuerdo que estuvimos tonteando unas noches por ahí, hasta que se lanzó y me besó durante una fiesta que habían montado para pagarse el viaje de estudios. Duramos apenas tres meses. En aquel tiempo, yo lo más verde que había hecho era masturbarme mirando una película porno que había cogido de casa de una amiga. Un día me llevó a casa de un amigo suyo universitario y estuvimos en una habitación a solas, masturbándonos el uno al otro. Yo era la primera vez que veía un pene erecto y me gustó bastante su tacto. Era suave y estaba realmente duro, con las venas marcándose a los lados. Cuando estaba a punto de correrse me lo avisó y yo le dije que se corriera, que no importaba si me manchaba. Lo cierto es que se pringó él mismo mucho más que a mí. El tacto del semen en mi mano tampoco me resultó desagradable, la verdad. Después de corrernos, nos quedamos un rato abrazados y él me dijo que que había hecho el amor con otras chicas y que no me dolería cuando lo hiciéramos. No me sentó mal que no fuese virgen como yo, porque jamás he tenido la idea de que la virginidad fuese algo especial o importante.
Pero lo cierto es que el día que lo hice por primera vez sí que me dolió. No fue culpa suya, la verdad, porque el chico ciertamente se portó conmigo de miedo. Fuimos a su casa -vivía con sus padres, pero se habían ido a la playa de fin de semana- y me hizo una cena a base de espagueti a la carbonara. Nos pusimos bastante borrachos con una botella de Lambrusco (yo iba más pedo que él, creo) y nos fuimos después de la cena al sofá. En su cadena de música sonaba The Police, que era un grupo que le gustaba mucho. Fue cariñoso conmigo, pero me dolió lo suyo. Chicas: si la primera vez os duele, no os preocupéis, que todo se pasa y si no os duele, mucho mejor para vosotras (y para él, que los hay que sufren mucho con estas cosas).
En el sofá nos metimos mano y nos desnudamos el uno al otro. Me dijo que se la chupase y acepté. En realidad, estaba deseándolo desde hacía días, aunque me daba corte hacerlo sin que él me lo pidiera. Ahora sé que fui una tonta, porque habría sido un regalo sorprendente para él. No sé si lo hice muy bien, pero me gustó hacérselo. Mientras yo jugaba con su pene, él me tocaba por encima de las braguitas y yo me estaba excitando bastante. Pocos minutos más tarde fuimos a la cama y allí terminó de desnudarme, me abrió suavemente las piernas y me empezó a besar, a acariciarme, a tranquilizarme con palabras cariñosas. Entonces sacó un preservativo y me dijo si sabía ponerlo. Yo le dije que sí, pero en realidad solamente había puesto uno a un plátano, en casa de una amiga. Ella decía que así no se hacía el ridículo cuando tuviera que ponerlo por primera vez.
Se puso sobre mí, entre mis piernas, sujetándome la cintura desde atrás, con el brazo por detrás de mi cuerpo. Con la otra mano, acariciaba mi cara y mi cuello, muy sensualmente. Sentí que estaba bastante lubricada, así que cerré los ojos al notar que empezaba a entrar y apreté fuerte los dientes cuando noté una presión extraña en el bajo vientre. Tuvo que intentarlo varias veces, porque aquello debía estar bastante cerrado. Afortunadamente, empezó a entrar cada vez mejor. Fue como si el ginecólogo te apretase fuerte en el pubis hacia adentro, pero con idas y venidas. A veces dolía mucho y otras no dolía nada. Él se corrió al cabo de un buen rato, pero yo no lo logré. Como él notó que yo estaba aún a medias, me la terminó con la mano, tocándome suavemente. Yo le había contado que cuando me masturbo no suelo meterme los dedos, así que él tampoco lo hizo. La sensación de tener unos dedos diferentes a los míos en ese sitio me gustó bastante.
Ya os he dicho que duramos apenas tres meses. En ese tiempo, lo hicimos varias veces más, pero ya nunca en una cama. Siempre teníamos que hacerlo en cualquier parte y eso no me gustaba. Me ponía nerviosa pensando en que nos pillasen, o que alguien pasase y pudiera hacernos daño. No llegué a correrme nunca y él me masturbaba, pero como sin ganas. La experiencia me dice que los chicos, cuando no consiguen que su novia tenga un orgasmo, se hunden. Lo hicimos por última vez en un parque y corté a la semana siguiente, todavía no sé muy bien por qué.
11/08/2004 19:00 Enlace permanente. Tema: Sexo Hay 29 comentarios.

12/08/2004

Casualidades de la vida.

Hoy me he encontrado con Bea, una vieja amiga del instituto. Ha sido algo fortuito, pero como ambas íbamos sin prisa, nos hemos metido a tomar un café. El caso es que, hablando de todo un poco, le he preguntado si veía a otras de las chicas con las que compartimos aquella formación profesional de Informática de Empresas que hicimos. Me ha contestado que con dos o tres tenía bastante relación, pero que con el resto nada de nada. Más o menos como yo. Lo sorprendente ha venido cuando me ha contado que Elena, una de las chicas más agradables y simpáticas que he conocido nunca, es prostituta.
Según me ha contado, Bea tiene un hermano pequeño al que yo conocí (eso asegura ella), pero del que no me acuerdo. Este hermano pequeño celebró una despedida de soltero para un amigo y contrataron a una estriper. Se quedó de piedra cuando vio entrar a una chica despampanante que, además, le recordaba a alguien. Cayó más tarde en la cuenta de quién era y, a pesar de ello, no dijo nada. La chica no lo reconoció, cree él.
Elena era una chica bastante guapa, con un bonito cuerpo, no un tipazo en plan Pamela Anderson ni mucho menos, más bien era una belleza tipo Michelle Pfeiffer, en plan ojos verde claro, cabello liso, naricilla respingona y esas cosas. Según el hermano de Bea, la chica bailó para ellos un par de piezas movidas, bailando mientras los demás la miraban, y la última pieza fue una lenta, que bailó con el novio.
Lo gordo es que, al terminar, alguien le ofreció que se quedase, si es que no tenía nada mejor que hacer, y ella aceptó. Se tomó unas copas con los chicos y entonces un corrillo de gilipollas empezó a sugerir que le ofrecieran dinero por acostarse con ellos. Cuando se lo dijeron, ella se negó, pero más tarde, fue uno de los invitados en solitario y sí que aceptó. Le cobró 120 Euros y estuvo más de una hora con el chico. Luego se largó, cobrándoles 150 por los bailes. ¿Es posible que costase más desnudarse que acostarse con alguien?
Mi amiga no me ha dado más detalles, pero me ha dejado realmente alucinada. ¿Es posible que Elena, mi vieja compañera de estudios, esté en un aprieto económico? ¿Lo hace por necesidad o porque prefiere eso a un trabajo "normal"? Nunca he pensado mal de las prostitutas, es más, creo que son un servicio social como otro cualquiera y que debería estar más legislado y deberían tener cierta protección, seguridad social, etc., pero jamás me he planteado serlo. Lo cierto es que nunca me lo han ofrecido, pero estoy segura de que me negaría tajantemente. Me gustaría saber de mi amiga Elena, porque es posible que todo sea fruto de la calenturienta mente del hermano de Bea, pero sospecho que no, sospecho que es verdad. En tiempos conocí a una chica que era estriper, pero me juró que solamente bailaba y se desnudaba, que las relaciones sexuales las mantenía con su novio y con nadie más. Creo que será algo común. Son cosas muy diferentes. A mí me gusta bailar y, aunque no me desnudo, me gusta moverme de modo sexy. Eso no quiere decir que quiera acostarme con todo el bar, ¿no? Solamente espero que Elena no sea yonqui, ni que esté metida en algún negocio turbio de esos que o te prostituyes o te matan.
12/08/2004 21:05 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

13/08/2004

Cine español

Hoy he tenido una conversación bastante ingeniosa con mi marido, porque los matrimonios también hablan, a pesar de lo que suele creerse. A juzgar por lo que sale en los foros de internet, los matrimonios se dedican únicamente a ponerse los cuernos mutuamente, estar todo el día pensando cómo fastidiar al cónyuge y hacer el amor un par de veces al mes a lo sumo. Por nuestra parte (la de JJ y la mía), lo que hacemos bastante es hablar. Hoy el tema iba sobre el cine español y este artículo lo hemos escrito entre los dos, aunque lo tecleo yo solita. Muchas expresiones son textuales de él, que tiene un lenguaje mucho más callejero que yo.
Resulta que anoche emitieron Tuno Negro (no sé muy bien qué cadena era porque me dio tal sueño que ni me fijé) y resulta curioso ver cómo tratamos de imitar a Jólibud y no nos sale creíble. Si tú ves "Sé lo que Hicísteis el Último Verano" o "Scream", o cualquier película sin sentido sobre adolescentes que se dedican a matar a otros adolescentes, la película les sale más o menos creíble. En ese país, donde cada X meses un tío se mete en un McDonalds y se lía a tiros con todo el personal, entiendes que es posible que un estudiante de químicas se dedique a acuchillar a otro porque no le dejó los apuntes. Sin embargo, en España eso no cuela. Aquí tenemos a ETA, tenemos la puñalada trapera, tenemos al ocasional conductor suicida, al malnacido que degüella a su mujer y tenemos Puerto Urraco, pero no tenemos psicópatas de los que van dejando pistas hasta que los cogen. Somos un poco más listos, creo. Y a mí no me acaban de convencer esas historias sórdidas cuando uno de los muertos es el reportero gallego del "Caiga quien Caiga".
Y es que el cine español está más perdido que un pato en un garaje. Para empezar, a Almodóvar le ha dado ahora una vena sentimentaloide que da grima, porque "Hable con Ella" es el equivalente cinematográfico a dos gramos de paracetamol pasados con una botella de güisqui. Había un cine más o menos sórdido, como la genial "Justino: un asesino de la Tercera Edad", pero las dos siguientes de la Cuadrilla eran bastante rollo. ¿Veis lo que digo? En España, no vería raro que un jubilado puntillero se dedicase a matar gente para pagarse un viaje a Benidorm. Lo que vería raro es que los matase porque de pequeño su padre le pegaba palizas. En España, de toda vida, se ha matado por cosas de lo más idiota y, si no, que se lean un buen libro de historia. En cuanto al cine gamberro, que empezó bastante acertado con "Acción Mutante" y "El día de la Bestia" o, incluso, "Airbag", ha aflojado como un globo pinchado. "Año Mariano" fue un bodrio intragable salvo por alguna de las frases de Arguiñano. No he visto "Torapia", pero tiene que ser una reedición en plan mega-mix de cualquiera de las anteriores. En cuanto al cine más serio, como "Juana la Loca", pues está muy bien y todo lo que quieras, pero no venderá ni la décima parte que "Braveheart" por más que su rigor histórico sea mayor que la de Mel Gibson. La que me gustó mucho fue "Los amantes del círculo polar", pero de esas hay muy pocas al año.
Los españoles no deberíamos ponernos a copiar a los americanos, porque somos de otra pasta, pero deberíamos aprender de lo que hacen bien. Llevan un montón de años sacándole partido a la guerra del Vietnam, a sus dos añitos de guerra mundial y al Western. Tienes comedias, dramones tremendos y películas puramente bélicas de las tres etapas. En Vietnam, los yanquis perderían la guerra, pero la han amortizado bien contándonos las andanzas de Rambo. En cuanto a la Segunda Guerra mundial, mucho bombo y platillo, pero para cuando entraron en la guerra, los ingleses llevaban ya tres años aguantando mecha... Y eso de que un judío que vive como un rajá en California se solidarice con las víctimas de Hitler, pues me parece un poquito cargante. A mí, "La lista de Schindler" me pareció un peliculón y "Salvar al Soldado Ryan" aún más, pero estoy un poquito harta de esa doble imagen: como judío, Spielberg muestra su lado más sentimental, nos da penita y te hace llorar. Como americano, te cuenta en cinemascope que si no fuera por ellos, ahora hablaríamos en alemán. En cuanto al Oeste, todavía estoy esperando a que cuenten en alguna de ellas la situación en la que dejaron a los indios, que sigue siendo de vergüenza.
Nosotros deberíamos aprender de esas cosas, deberíamos hacer películas sobre la Guerra de la Independencia, sobre los Tercios de Flandes, sobre la Guerra Civil, las Guerras Carlistas, la Guerra de los Treinta Años, sobre cómo los árabes entraron y ocuparon todo el territorio en 3 años... ¡Pero si tenemos muchos más siglos de historia que los americanos! Películas como "La Vaquilla" no abundan. Es un humor muy español: un humor cargado de melancolía, de resignación y de mala sangre. Los yanquis organizaron una guerra civil propia y nos la plantan en el cine como si hubiese sido la leche, pero no fue una guerra civil como la nuestra, en la que personas del mismo pueblo y de la misma familia estaban en bandos diferentes. ¿Por qué no explotar esas escenas contando a nuestro estilo cómo hemos metido la pata a lo largo de la historia? Aún estoy esperando a que alguien ruede una peli sobre la batalla de Lepanto (que si no fuera por los españoles los turcos se nos comen en el Mediterráneo) o la Armada Invencible. Los americanos nos dieron la brasa con "Pearl Harbor", ¿por qué no darles a ellos la misma brasa contando cómo nos fastidiaron los ingleses a nosotros? Porque eso de que la culpa la tuvo el clima, no se lo cree ni dios.
En cuanto a personajes famosos, ¿por qué no una biografía cinematográfica de Miguel Servet, de Quevedo, de Cervantes, de Severo Ochoa o de cualquier otro gran personaje histórico? Anda que no nos hemos tragado veces películas sobre Billy el Niño, Pat Garret o Al Capone. Si hablamos de delincuentes, aquí hemos tenido grandes timadores, ladrones y carteristas. Casi me dan ganas de alquilarme una de esas pelis que hacía Tony Leblanc cuando era joven y en la que al guiri que venía de vacaciones le acababan por mangar hasta los calcetines.
En fin, supongo que como crítica cinematográfica no tengo mucho que hacer, así que no me harán caso y cualquier día de éstos me encuentro en cartelera a Amenábar dirigiendo una secuela de "Triple X". Porque "Los Otros", por más que me gustase, es una versión de "El sexto sentido" en el a los diez minutos ya sabes que los fantasmas son ellos y "Tesis" me pareció bastante falta de credibilidad.
13/08/2004 18:54 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

20/08/2004

Sexo Onírico

Perdonad que no haya escrito nada en estos días, pero he tenido algunos
problemas (un par de problemas familiares y uno informático) que me han
impedido ponerme al día con el diario.
El caso es que han ocurrido algunas cosas interesantes de contar. El
sábado pasado (día 14), sin ir más lejos, mi marido tuvo un sueño húmedo. Fue
muy curioso, porque yo creía que esas cosas solo se tenían cuando uno
llevaba bastante tiempo sin eyacular y que los adolescentes que no se
masturban a menudo solían manchar las sábanas de este modo. El caso es
que JJ y yo habíamos hecho el amor esa misma tarde y, sin embargo, por
la noche lo oí agitarse en sueños y me desperté. Al principio estuve
tentada de despertarlo a él por si se trataba de una pesadilla, pero
muy pronto me di cuenta de que se lo estaba pasando en grande. Estaba
totalmente empalmado y gemía levemente, moviendo la pelvis arriba y
abajo como si alguien lo estuviese montando. Yo me excité un poco, y tentada
estuve de despertarlo para terminar lo que fuese que estuviese soñando,
pero decidí dejarlo con su fantasía.
Terminó bastante pronto. De repente, empezó a eyacular y se pringó todo
el calzoncillo. A mí me dio la risa, mientras él se despertaba y se
quedaba mirando todo como no comprendiendo nada. Después del orgasmo,
nos echamos a reír los dos y tuvo que levantarse a darse una ducha y
cambiarse de ropa. Me dijo que no tenía sueño y que se iba a echar un
cigarrillo viendo la tele un rato. Yo preferí quedarme en la cama, pues
estaba bastante cansada del día anterior.
Para cuando volvió al dormitorio, yo me había quedado dormida otra vez,
porque no lo sentí entrar. Fue una experiencia muy curiosa que nunca
había tenido oportunidad de contemplar. Es más, al día siguiente, mi
marido me dijo que jamás había tenido un orgasmo soñando, que por lo
general, cuando tiene sueños eróticos se despierta antes de correrse.
Durante el sueño no dijo ningún nombre, pero ¿y si hubiera dicho el
nombre de otra? Creo que no tendría derecho a enfadarme, porque los
sueños no se controlan y ¿qué culpa tiene él de soñar que se da un
revolcón con Paz Vega, por ejemplo? Sin embargo, ¿no me habría sentado
un poco mal? ¿Qué pensaríais vosotras si vuestro marido soñase que hace
el amor con otra? ¿Os sentiríais engañadas? ¿No nos gustaría a todas
soñar de cuando en cuando que viene nuestro amor platónico y nos
ofrece una buena sesión de sexo onírico?
20/08/2004 19:00 Enlace permanente. Tema: Sexo No hay comentarios. Comentar.

21/08/2004

Más sexo onírico

Es curioso, pero si el otro día fue JJ quien tuvo un sueño erótico, esta vez he sido yo. Pasó ayer viernes, durante la siesta. Suelo llegar del trabajo sobre las cuatro menos cuarto de la tarde y mi marido no suele llegar antes de las seis. Yo como algo nada más llegar y me echo en la cama a dormir una siestecilla, quizá de media hora, pero que me sienta como un bálsamo de agua fresquita ahora que hay cuarenta grados a la sombra. El caso es que ayer, durante la siesta, soñé algo, no lo recuerdo bien, pero me levanté muy excitada. Tenía las braguitas muy mojadas y me notaba como si acabase de tener una buena sesión de sexo. Traté de hacer memoria a ver si recordaba algo, pero no pude, así que me fui directa a la ducha y allí, con el agua calentita y todo, pues casi me pongo a morir. Ni que decir tiene que cuando JJ entró por la puerta de casa, no lo tuvo muy difícil para llevarme hasta el dormitorio y dedicarme un buen revolcón.
Una vez terminamos, le conté lo que había pasado y se sorprendió bastante. Me dijo que él no había tenido un sueño erótico en años (al menos que pudiera recordar) y que le resultaba chocante que ahora tuviésemos los dos sueños con tan poca diferencia de días. Creo que estaba un poco sugestionada, porque le vi pasárselo tan bien en su sueño que quizá inconscientemente estaba deseando tener uno yo.
Lo cierto es que yo tengo uno o dos sueños eróticos cada año, más o menos. El primero de todos lo tuve con apenas quince añitos y siempre lo recordaré porque me resultó muy extraño, levantarme toda cachonda y preguntándome si aquello sería algo común o no. Pronto descubrí que no, que eso de echarte a dormir y tener un orgasmo no solía ser bastante cotidiano. Lástima. En otra ocasión, tuve un sueño erótico durmiendo en casa de una amiga, cuando tenía diecinueve años, creo. Me desperté a la mañana siguiente y tenía la almohada colocada entre las piernas, como si hubiera estado frotándome con ella en sueños toda la santa noche. A veces he probado este sistema para masturbarme y me resulta muy placentero. Lo descubrí dormida, pero es para probarlo. Me coloco en la cama, tumbada de lado, y me pongo el almohadón entre las piernas. Empiezo a frotarme lentamente, moviendo la pelvis al ritmo que me marcan mis ganas. Generalmente, termino boca abajo, subida sobre la almohada, con las manos agarrándola desde abajo y levantando levemente el culo para facilitar el acceso a la entrepierna. No es que sea mi modo favorito de masturbarme, pero de cuando en cuando lo he empleado, más como recurso lúdico que como técnica puramente sexual.
Una de las cosas que siempre he querido hacer es meterme en una bañera gigante, llena de agua caliente y dormirme en ella, para tener un sueño erótico. Estoy convencida de que si lograse dormirme dentro de una, lo tendría, porque a mí hay pocas cosas que me eroticen más que meterme en una bañera. La espuma es opcional y, casi siempre, me sobra. Prefiero ver mi cuerpo a través del líquido elemento y sentir cómo entra por todas partes, cómo se me abren los poros y lo que no son poros. Me seduce tocarme debajo del agua. Como vivimos en un pequeño pisito donde no hay hueco para bañeras gigantes, me tengo que conformar con el agua cayendo de la ducha y con el ocasional baño entre estrecheces, pero algún día, conseguiré cumplir esa fantasía erótica. Estoy segura.
21/08/2004 19:01 Enlace permanente. Tema: Sexo No hay comentarios. Comentar.

22/08/2004

Días en que no te apetece hacer nada de nada

No sé. Quizá sea que es domingo y que mañana me toca trabajar (y no me hace ninguna gracia) o que se ha levantado el día bastante pesado, pero hoy no me apetece hacer nada de nada, como digo en el título. Hemos desayunado a las nueve y cuarto, he leído el periódico, a las diez y media me he dado una ducha y, desde ese momento, he decidido pegarme el día tumbada sin hacer nada de esfuerzo. Le he dicho a JJ si quería que pidiéramos unas pizzas para comer y ha dicho que vale, así que ni la comida haré. JJ cocina bastante bien, pero tampoco estaba por la labor. JJ ha dicho que, ya que va a la pizzería a por la comida, aprovechará y pasará por el videoclub para traer alguna película. Le he dicho que coja la que quiera, así que me supongo que tocará una de acción, o de espías, que son las que le gustan. A mí como si quiere ver "El vengador tóxico", la verdad...
Yo he enchufado el ordenador y me he dado una vuelta por Internet a ver si había alguna novedad interesante, pero todo me resulta bastante insulso. ¿Será la época del año o será que hoy tengo las hormonas dormidas aún? No sé, chicos, chicas, pero por lo pronto estoy en bragas y con una camiseta vieja que me viene muy grande. No pienso ponerme nada más en todo el día. Si mañana estoy de mejor ánimo, quizá escriba algo más interesante.
22/08/2004 12:45 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

23/08/2004

Te debo una mamada

Hoy JJ ha llegado del trabajo con una sonrisa de oreja a oreja. Le he preguntado varias veces sobre lo que le ocurría y él se ha hecho el sueco hasta que no ha podido más y me lo ha contado. Ha sacado la cartera y, sin dejar de reír, me ha dado un papel doblado que ha encontrado haciendo un poco de limpieza en ella. El papel doblado está escrito con mi letra y pone "I.O.U. una mamada. Firmado: Sheila", que traducido es lo que viene en el título. "Te debo una mamada". La fecha es de enero de 2004. Ya ni me acordaba de aquello.
La cosa es que fue un sábado, a la hora de comer. Nos habíamos levantado tarde y habíamos hecho el amor por la mañana, así que decidimos pasar el postcoito delante de la tele y estaban emitiendo los Simpson. Estando en tal tesitura, JJ me dijo que era capaz de decirme el nombre de todos los personajes que saliesen en los Simpson en los dos episodios que emitían, sin dejarse ni uno. Yo le dije que si lo hacía, le haría una mamada larga y bien completa. Grabamos los episodios y luego, parando la cinta cada vez que salía un personaje nuevo, él intentaba decir su nombre.
El muy cabrito pudo, fíjate. Y yo le firmé el papel. No sé qué pasó después, pero fuimos dejándolo, hasta que ninguno de los dos podía recordar aquella apuesta. Hoy, al salir del trabajo, se ha entretenido en el autobús haciendo limpieza de la cartera y ha aparecido la notita que yo le firmé con mi deuda.
Cuando me la ha dado, yo he pensado en esperar a la noche para pagarle, pero él ha insistido en que no, en que se iba a pegar una ducha y que luego quería que saldase lo que tenía pendiente. Por mi parte, ningún problema. Cuando estaba a mitad de ducha he entrado en el cuarto de baño y me he dispuesto a chupársela mientras se aclaraba. Se ha sorprendido, pues no me esperaba allí. Ha sido muy excitante, tanto para él como para mí (aunque creo que a él le ha sentado mejor ;-D). Ha intentado que me metiera con él en la ducha, pero yo no he querido. Si la apuesta era una mamada, una mamada es lo que iba a obtener.
Ahora lo tengo sentado en el sofá, recién terminado el trabajito. Seguro que dentro de un rato lo tengo dándome mal para que vayamos a la cama. Raramente le hago una felación sin que haya después un buen polvo. Lo cierto es que a mí, chupársela me pone a cien, así que estoy deseando que se le pase el muermo para que vuelva a la carga. Mañana, o quizá esta noche, os cuento qué tal ha ido la cosa.
23/08/2004 19:01 Enlace permanente. Tema: Sexo Hay 1 comentario.

24/08/2004

Te debo una mamada (2ª parte)

Pues, efectivamente, ayer hubo algo más de lo que conté. Como diez minutos después de escribir el artículo, me dirigí al salón, donde JJ estaba tumbado, fumándose un cigarrillo. Yo estaba bastante caliente (debo reconocer que contaros a todos lo que había pasado me produjo un incremento de mi excitación) y JJ sabe notar esas cosas. Se levantó, nos dimos un abrazo cariñoso y luego nos besamos lentamente. JJ empezó a besarme con más fricción y yo le correspondí moviendo mi mano en su espalda, acariciándole. Nos dirigimos directamente al dormitorio y nos desnudamos el uno al otro, con más prisas de lo que solemos tener.
Hicimos el amor durante bastante rato. JJ estaba volviéndome loca de placer y no parecía terminar nunca. Lo cierto es que no miré el reloj antes y después de hacerlo, pero creo que estuvimos más de tres cuartos de hora en total (contando un buen rato de caricias y besitos). Lo que más me gustó, como siempre, fue al final del todo, cuando él estaba a punto de correrse y levantó la espalda hacia atrás, empujando con fuerza. Me encanta cuando se corre, porque generalmente me sobreviene a mí un orgasmo adicional (aunque no siempre) y porque me pongo muy caliente escuchando sus gemidos. JJ no es de los que gime cuando hace el amor (gime bastante más cuando le hago una mamada que cuando estamos en pleno acto), por eso me encanta cuando lo hace, que suele ser en el momento en el que termina.
Nos besamos al terminar, muy cariñosos, y estuvimos otro rato tumbados sin decir nada. Estábamos exhaustos, así que decidimos hacer algo de cena para reponernos. Por mi parte, habría intentado otro después de cenar, pero creo que JJ estaba bastante cansado y no intenté nada. Otras veces es él quien insiste, pero esta vez creo que estaba bien satisfecho. En definitiva, pasamos un lunes bastante interesante. Hacía tiempo que no sucedía una sesión de sexo como la de ayer siendo un día laborable. Esta mañana en el trabajo yo debía llevar una cara nueva, porque no he parado de pensar en lo que hicimos. Me he puesto bastante cachonda en un par de ocasiones y me ha encantado la experiencia. Me sentía muy guarra, si me entendéis, porque estaba yo allí, trabajando junto a mis compañeras, y pensando en cómo le chupé ayer a mi marido todo lo que quise. Al llegar a casa, la calentura no se me había pasado. Creo que cuando llegue JJ voy a volverme loca de ganas...
24/08/2004 19:02 Enlace permanente. Tema: Sexo No hay comentarios. Comentar.

Donde hay confianza, da asco

Efectivamente. Yo que estaba toda ilusionada esperando a que JJ entrase por la puerta de casa y cuando por fin lo hace (a las seis y cuarto, un poco tarde para lo que es normal), viene acompañado por mi hermano pequeño. Ramón, que así se llama el muy cabrito, tiene 22 años y está de vacaciones, pero como no tiene un duro, pues se ha quedado tirado en la ciudad mientras sus colegas se han largado a la playa. Y como está más solo que la una, pues se le ha ocurrido ir a buscar a su cuñado al curro y venirse a casa. ¡Feliz idea!
La cosa es que los dos (mi marido y mi hermano) se han puesto ahora mismo a ver las olimpiadas y a beberse unas cervezas, por lo que mi calentura se está pasando a marchas forzadas. ¡Vaya un rollo de tarde que se me espera! Mientras ellos se ponen tibios de ver a gente que no conocen batiendo récords que ni les importan, yo me he venido al ordenador a desfogarme en el blog. Supongo que si JJ lee esto se va a cabrear, pero tenía que contároslo, joder, que no hay derecho.
Eso sí, en cuanto se largue mi hermano, pienso decirle lo que se ha perdido y mucho tendrá que insistir si quiere recuperar el tiempo perdido. Sé que no es su culpa, pero aún así, alguien tiene que pagar el pato, ¿no? Aunque por ahora, la que está bien caliente y sin esperanza ninguna de sexo soy yo, no él. Él parece muy contento con su cuñado bebiendo cervezas y comiendo patatas de bolsa.
24/08/2004 19:37 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

25/08/2004

Cabreo y remordimientos

Pues al final, ayer, no hubo nada de nada, ni sexo, ni prácticamente vida marital. Mi hermano se estuvo hasta las once y media de la noche con mi marido, partiéndose de risa mientras yo me preguntaba a cada momento qué demonios era lo que les hacía tanta gracia. Lo cierto es que ni preparé la cena. A las diez y cuarto dije que tenía dolor de cabeza (es una excusa recurrente para muchas cosas, no solo para lo de siempre) y me fui a la cama. La verdad es que me vinieron muy bien las casi nueve horas de sueño, pero me he levantado un poco cabreada con JJ. Durante la mañana, en el trabajo, he pensado que no tenía derecho a estar enfadada con él, pero la verdad es que no he podido evitarlo. He llegado a mediodía y sigo teniendo la misma sensación que ayer, la sensación de que tendría que armarle un follón en cuanto llegue, pero ahora se entremezcla con una vocecilla que me dice que no tengo motivos para estar enfadada.
¿Sabéis lo que más me revienta de todo? No es que no haya podido echar un polvo, no. Afortunadamente no soy de esas personas que o follan, o parece que les deban dinero. Puedo estar unos cuantos días sin sexo y JJ también. No es eso lo malo. Lo que me joroba es que fuese mi hermano quien me fastidiase el plan. Si JJ hubiera aparecido con un amigo suyo cualquiera, pues tendría ahora un cabreo de agárrate y no te menees, y podría decirle de todo, que es lo que más me tranquiliza cuando estoy enfadada. Pero claro, siendo mi hermano quien estuvo ayer en casa, pues no puedo decirle que sus amigotes son unos plastas. ¿Me comprendéis? El problema es que no tengo a quién cargarle el muerto... creo.
Hoy JJ llegará tarde del trabajo, porque una vez al mes suele tener una reunión fuera del horario laboral y creo que ya toca. Me parece que va a ser lo mejor, visto lo visto. A ver si hay suerte y cuando aparece en casa se me ha pasado esta sensación, porque de lo contrario igual tenemos bronca y no creo que sea justa con él. Ya os contaré el próximo día. Ciao.
25/08/2004 16:17 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

26/08/2004

Cortar con el novio y quedar como dios

JJ llegó ayer un poco después de las siete y media y, para ese entonces,
se me había pasado el enfado. Seguía molesta con mi hermano, pero enten-
dí que no tenía derecho a estarlo con él. Cuando vino, me dijo que estaba
muy cansado y que la reunión había sido casi una tortura.
Yo le propuse que se distrajera, que alquilásemos alguna película, pero él
insistió en que quería acostarse pronto, así que se duchó, cenó algo de
fruta y, antes de las nueve y media, estaba dormido.
Yo no puedo acostarme tan pronto, salvo que esté realmente derrengada o,
como el otro día, cabreada. Me quedé viendo la tele hasta cerca de la una,
descubriendo que la televisión en verano es aún peor que en invierno. Como
tenemos tele por cable, me puse una película en uno de los canales que me
hizo bastante gracia. La pillé empezada e ignoro cómo se titulaba, pero iba
de dos tíos de veintipocos enamorados de la misma chica, una barbie tipo Drew
Barrymore, pero en plan putón desorejado. Me recordaba (por su físico, no por
su carácter) a una amiga en común que teníamos JJ y yo y que hace bastante que no
vemos. Cierto día, cuando apenas llevábamos saliendo unos meses, nos llamó para
quedar y nos contó que quería cortar con su novio, pero que no quería hacerle daño
porque el chico le caía bien, pero que no estaba contenta con la relación.
Yo le dije que se lo pensase bien, que era un tío guay y todo eso, pero la chica nos
confesó que ella no sentía por él ni la décima parte de lo que él sentía por ella
y que eso no le hacía ninguna gracia. Me dijo que tenían veintipocos años, que
ambos se recuperarían y reharían sus vidas, pero que quería mantenerlo como amigo
porque era un chico muy agradable y simpático.
Nos pedía consejo para ver cómo podía cortar sin hacerle daño, pero la cosa estaba
bastante difícil. El chico era uno de esos que son sensibles, que lloran y que no
se cortan en mostrar sus sentimientos: una pieza de museo, a juzgar por lo que hay
por ahí. La verdad es que me daba una pena tremenda todo aquello, porque el chico
no se lo merecía. Entonces JJ encontró la solución.
Le dijo a nuestra colega que siguiera una semana o dos con él, que quedase más a menudo
y que fuese muy cariñosa y muy complaciente. La chica puso cara de espanto y yo más,
pues JJ es muy dado a bromear con las cosas serias y aquello parecía una broma de mal
gusto para el chico. Entonces le dijo que, cuando llevase así un par de semanas, quedase
con él en algún lugar íntimo y le dijera que quería tener un hijo.
La amiga y yo nos quedamos de una pieza. JJ soltó una carcajada y se explicó: "Dile que
es un chico muy especial y que tú sientes ganas de tener un hijo siendo aún joven, porque si lo tienes con veintidós años, cuando él tenga 18 tú tendrás 40 y serás una madre moderna
y acorde con los tiempos". Nosotras dos estábamos que no nos llegaba la camisa al cuerpo.
JJ, sin embargo, siguió explicando: "Dile que quieres quedarte embarazada, pero que para
eso lo mejor sería que hablase con tus padres y les contase la situación. Dile que te
parece un tipo excelente para ser el padre de tus hijos y que siempre has querido tener
dos como mínimo".
El truco era ingenioso, amén de efectivo. La chica le hizo caso y, pocas semanas
más tarde, era él quien cortaba, ofreciendo como excusa que no se sentía preparado para
ser padre, que él no quería correr tanto y que lo sentía, pero que él no podía darle la
vida que ella deseaba. Quedaron como amigos y siguen siéndolo, hasta donde yo sé.
JJ y yo volvimos a hablar el tema poco después de que cortasen. Lo curioso fue que le dije
a JJ que qué habría pasado si él contesta que sí. JJ se me quedó mirando y volvió a carca-
jearse: "Ningún chico en su sano juicio dice que sí a esas cosas con veintidós años", me
dijo. Y creo que tiene toda la razón. Y si alguno dice que sí, lo que necesita es un psicó-
logo inmediatamente.
Así que ya lo sabéis, chicas. Si queréis que vuestro novio os deje y no sabéis cómo hacerlo,
no recurráis a hacerle la vida imposible. Simplemente, decidle que queréis tener un hijo suyo
y dejad que la naturaleza masculina siga su curso...
Hasta otra.
26/08/2004 15:55 Enlace permanente. Hay 2 comentarios.

27/08/2004

¡Yo quiero una depresión como esa!

Lo de esta mañana ha sido para alucinar. Estaba yo en el curro, tranquilamente, cuando aparece por allí una compañera que lleva mes y medio de baja por depresión. Tendríais que haberla visto: botas con tacón, minifalda blanca de las que como te agaches un pelo se te ve hasta el carné de identidad, camiseta ajustada y maquillada como para irse de marcha. La tía se ha pasado veinte minutos tomando café con todos los compañeros, partiéndose de risa y contándonos que ha ligado y todo. Por mi parte no he tenido nunca nada contra ella, pero tendríais que haber visto la cara del encargado cuando se ha marchado. Estaba que no sabía si darle dos puñetazos a la pared o morirse de rabia.
La cosa es que esta chica cogió la baja unas semanas después de que la dejase su novio de toda la vida, con el que estaba planeando boda y todo. Fue un golpe tremendo, estoy convencida, pero le dieron la baja y se ha pasado todo este tiempo de fiesta en fiesta, como una quinceañera (tiene cerca de cuarenta). A mí, desde luego, que haga lo que quiera, pero no me ha parecido inteligente la jugada de venir al trabajo a pasarnos a todos por la cara que está encantada de la vida. No sé lo que le quedará de depresión, pero si tengo que juzgar por su comportamiento y su aspecto, no le queda ni el recuerdo.
En una ocasión, una profesora que me daba clases en el instituto estuvo también de baja por depresiones y tendríais que haberla visto: iba con el pelo sucio, la ropa arrugada, hablaba lo justo y se le veía una cara de no haber dormido bien en semanas. Todo lo contrario a esta compañera, que estaba mucho más feliz que antes de que la dejase el novio. Y claro, algunas ya iban comentando de todo, que si se había vuelto una golfa, que si la vieron borracha perdida no sé dónde... Yo paso de esos rollos de maruja, aunque esté cabreada con esa chica.
Creo que está mal defraudar a la Seguridad Social fingiendo una enfermedad que no tienes, pero también creo que pagamos mucho dinero para tener la seguridad de que no te vas a quedar tirada cuando te pase algo grave. Supongo que seré un poco mojigata en este sentido, pero me da rabia pensar que haya gente con verdadera depresión y que tengan un médico de los que piensan que trabajando se pasan todos los males. Espero no tener una nunca, pero si la tengo, procuraré estar de baja el tiempo justo, ni un día más. Como esta tendencia se expanda por ahí, veo a todo el mundo fingiendo estrés, depresiones, hasta esquizofrenias, con tal de no trabajar. Y veo a las autoridades sanitarias poniendo controles duros para evitar el fraude, controles que afectarán tanto a los que fingen, como a los que no.
Si alguno de vosotros tiene un caso semejante, contadlo en los comentarios, por favor. Me gustaría saber si hay por ahí más gente deprimida que se dedica a pasárselo de muerte mientras le paga la seguridad social...
27/08/2004 16:30 Enlace permanente. Hay 4 comentarios.

28/08/2004

Vacaciones en Septiembre

JJ acaba de empezar sus vacaciones. Ayer fue el último día de trabajo. A mí aún me queda hasta el miércoles día 1, pero será llevadero, que solo son dos días. Eso sí, JJ tiene vacaciones todo el mes, pero yo solo hasta el día 20. Estaremos la semana del 6 al 12 de viaje, pero intentaré escribir algo en el diario porque el cámping donde vamos a estar tiene una sala de locutorio, con teléfonos y también conexión a Internet. Hemos alquilado un bungalow en la montaña, en un valle pirenaico. Teníamos una tienda de campaña, pero se la prestamos a unos amigos hace meses y no nos la han devuelto. Ya sabéis lo que dicen, que hay dos clases de tontos: los que prestan libros y los que los devuelven. Supongo que lo mismo puede aplicarse a las demás cosas.
Hasta hace dos veranos solíamos ir a la costa mediterránea, pero lo hemos cambiado por el Pirineo, donde se está de muerte y muchas noches acabas durmiendo con mantita. JJ dice que a él la montaña le da ganas de comer y yo estoy de acuerdo, pero que también solivianta sus hormonas en lo sexual. A mí también me apetece más que otras épocas, pero lo suyo es casi obsesivo. En vacaciones solemos hacer el amor el doble o incluso el triple que en otras épocas del año y se pone de un pesado con meterme mano a todas horas que para qué os cuento. Supongo que será algo normal: no tienes que trabajar, estás más feliz, más descansado y menos estresado que nunca. Además, es veranito y todas nos ponemos bastante menos ropa que en invierno. Yo, desde junio hasta finales de septiembre, suelo ir por casa con una camiseta y en bragas, por ejemplo. ¿Cómo no va a ponerse enfermo cada media hora?
Además, en el monte siempre puedes buscar un paraje escondido y hacerlo allí mismo, en la hierba. A mí esas cosas no deberían hacerme gracia, porque tengo la piel un poco sensible y en cuanto me levanto me pica todo, pero merece la pena. Me pica mogollón la piel y me rasco hasta ponerme roja. Es horroroso a veces. En cuanto llego a donde estemos afincados me meto en la ducha y se me pasa el picor, pero puedo aseguraros que lo mío con la hierba es prácticamente alergia. Él, sin embargo, debe tener el pellejo de un oso, porque podría revolcarse en pelota picada y se quedaría tan ancho.
Recuerdo que el año pasado estuvimos en un pueblecito llamado Galbarra, en pleno Pirineo navarro. Había una zona de acampada cerca que estaba ocupada por un campamento de chavales jóvenes de once o doce años, más o menos. Nosotros nos pasábamos por allí algunos días a ver qué estaban haciendo, porque hacían concursos, juegos y campeonatos. Organizaron unas olimpiadas con carreras de velocidad y fondo, pero también con lanzamiento de jabalina y levantamiento de mochilas. Supongo que dentro de las mochilas habrían metido algo muy pesado, pues algunos críos no podían levantarlas. Era muy cómico.
En una ocasión, pillamos a una pareja de chavales enrollándose detrás de unos árboles. No estaban haciendo nada, fue como muy tierno. Me juego lo que queráis a que estaban escaqueándose de los monitores y aprovechando el momento. A JJ y a mí nos hizo mucha gracia, pues cuando nosotros teníamos su edad éramos bastante más ingenuos. Con trece añitos, yo estaba loca por el profesor de educación física (De este estábamos todas enamoradas perdidas... ¡menudo culo tenía, con su chándal azul!). También estaba por un chico de bachillerato, pero aunque hubiera tenido alguna oportunidad con ellos, no creo que hubiera hecho nada, pues era bastante niña aún. Los chavales de hoy tienen una sexualidad diferente y más libre. Creo que tienen una suerte espantosa, aunque igual esos dos del campamento eran la excepción. Cuando yo tenía su edad, también había alguna chica en el instituto que ya tenía novio y que hasta se metían mano, pero era lo raro. Generalmente, lo más que hacías era darle besos metiendo un poco la lengua y echarle la bronca si te tocaba el culo. ¡Ah, qué tontas éramos, pero qué mayores nos sentíamos!
Este año planeamos que sea muy especial, porque es posible que al que viene esté embarazada (si consigo que JJ se anime con este asunto) y no sé si podremos tener otras vacaciones como las de antes. En cuanto tienes hijos, eso de estar de fiesta ya no pinta tan bien. De todos modos, os prometo que intentaré escribir algo durante esa semana. Hasta entonces, pasad un fin de semana estupendo y que todo os vaya perfecto, ¿vale?
28/08/2004 08:56 Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

30/08/2004

Cena íntima y discusión conyugal

Lo del sábado fue para caerse de culo. A mediodía nos llamaron unos amigos y, tras unos minutos de conversación, los invité a cenar en casa esa noche. Son un matrimonio y conozco a la mujer desde que teníamos catorce o quince años. Vinieron con un colega nuestro que hacía tiempo que no veíamos y que había tenido serios problemas de salud en el pasado. Se llama Carlos y tuvo una leucemia (con veinticinco años) y se ha tirado casi dos años luchando contra la enfermedad. Durante la cena nos lo pasamos muy bien, pero me quedé patitiesa cuando vi Carlos fumando y bebiendo como un cosaco. Se largó el primero, allá a las doce y media, pues había quedado con alguien y estaba bastante borracho. Le dijimos que se quedase, pero él se negó y se fue, en su moto. Cuando se largaba por el fondo de la calle, iba dando tumbos con ella y pensamos que se mataba al llegar al cruce.
Volviendo al salón, comenté que me parecía muy mal lo que estaba haciendo, pues tenía prohibido fumar y beber, amén de que ese modo de conducir, completamente borracho, era una locura. El matrimonio nos explicó que lleva una temporada en plan James Dean, diciendo que hay que aprovechar el momento y que hay que dejar un bonito cadáver. Según me dijeron, tuvo una novia y ella lo dejó precisamente porque se comportaba como si quisiera matarse. Nos dijo que se había tirado cuatro días consecutivos de marcha, sin dormir en absoluto, totalmente puesto de cocaína y alchohol.
El resto de la velada fue un intercambio de conversaciones. Hablábamos de cualquier cosa y volvíamos al tema de Carlos, que es preocupante. Dejo este asunto para que lo penséis y me digáis si deberíamos frenarle los pies o no. Creo que si dejó perder su relación precisamente por ese tema, poco podemos hacer nosotros por hacerle entrar en razón.
Cuando se fueron nuestros colegas, eran más de las cinco de la madrugada y estábamos hechos polvo. JJ se acostó y empezó lo que yo llamo su "baile nupcial". Desde luego, a mí me apetecía tanto un revolcón como una patada en la tripa y se lo dije. No insistió demasiado, pero más que nada porqu se quedó dormido poco después.
Esta mañana, eran más de las once cuando despertamos. JJ se levantó el primero, se duchó y volvió a la cama con más bailes nupciales. Yo llevaba una resaca de campeonato y le dije que mejor me duchaba, desayunábamos y, si quería, igual antes de comer me encontraba mejor. Refunfuñó un poco, pero no dio la brasa en absoluto.
La cosa fue más o menos como yo predije y hacia el mediodía nos encontrábamos echando un pitillo después de una buena sesión de sexo. No digo excelente porque yo llevaba la cabeza hecha un baúl de trastos viejos, pero no estuvo nada mal. Sin embargo, el tema de Carlos salió durante la comida y acabamos discutiendo.
No es que fuese una bronca en condiciones, pero me sentaron mal algunas cosas que dijo. A veces se pone de un impresentable que para qué. Desde su punto de vista, nosotros no somos nadie para meternos en la vida de Carlos y eso lo entiendo, pero yo argumentaba que si él no se da cuenta de lo que pasa, igual es que necesita ayuda profesional. No creía que fuese un disparate, puesto que está haciendo el imbécil con su salud. JJ se puso hecho un cerdo. Dijo que si Carlos quería matarse, pues que estaba en su derecho de hacerlo y que un verdadero amigo da consejos, pero no intenta ser tu ángel de la guardia.
Aún estoy un poco cabreada por todo esto. JJ se ha echado a dormir hace como dos horas, muy temprano para lo que es él, y yo estoy aquí, frente al ordenador, con la cabeza hecha un lío. Si a Carlos le da una recaída de la leucemia, o pilla algo gordo por beber sin conocimiento, me sentiría muy mal. Creo que es obligación mía hablar con él, aunque admito que no tengo muchas esperanzas de que me haga caso. No sé, quizá tenga que consultarlo con la almohada. Y, por cierto, a JJ ya lo he perdonado. Mientras escribía esto me he dado cuenta de que solamente es su punto de vista, que todo ha sido una exageración en realidad. Ahora creo que no debería haberme enfadado con él, porque no ha tenido intención de dañarme.
30/08/2004 00:03 Enlace permanente. Hay 1 comentario.

Despertares en la gloria

Esta mañana me he despertado como una hora antes de tener que ir al trabajo. Cuando he abierto los ojos y he visto el despertador, he intentado dormirme otra vez, pero ha sido imposible. JJ se ha despertado al sentir que me movía en las sábanas y nos hemos puesto a hablar como dos críos, debajo de las sábanas. Ni que decir tiene que en menos de un minuto, sus manos han empezado a aparecer por todas partes de mi cuerpo y que en menos de dos estábamos enrollándonos a base de bien. He disfrutado de un buen rato de sexo oral por su parte, le he devuelto el placer otro ratito y, para finalizar, un buen polvo que me ha sabido a gloria. Hacía muchísimo tiempo que no hacía el amor justo antes de irme a trabajar. Creo que desde la última vez que me dijeron de ir a currar un sábado y que JJ me despertó mediante la técnica de tocarme en donde ya sabéis hasta que abrí los ojos.
La verdad es que hoy en el trabajo, no ha habido forma de agobiarme. Aunque me ha venido la subdirectora con unos follones tremendos sobre documentación perdida, no me he enfadado en absoluto, ni he tenido ese mal rollo que me entra cuando las cosas se ponen feas. Además, le he demostrado que la culpa no es mía y se ha largado a echarle a otra el muerto, conque me ha salido bien la jugada.
Ojalá todas las mañanas tuviera tiempo para relajarme sexualmente. Ojalá todo el mundo lo hiciera. Estoy convencida de que debe ser muy complicado despedir a alguien, o echar una bronca tremenda cuando has llegado al trabajo como he llegado yo hoy.
Me voy a echarme la siesta.
JJ te quiero.
Gracias por darme una mañana tan estupenda como me has dado.
30/08/2004 19:02 Enlace permanente. Tema: Sexo Hay 1 comentario.

31/08/2004

Respuesta a Selrak

He intentado responderte en los comentarios, pero no sé por qué, no me dejaba enviarte mi respuesta. Así que lo intento por aquí.
Para empezar, es una gran pregunta, Selrak. Trataré de responderte, aunque no sé si podré ser breve. Aún no lo había comentado en el blog, pero soy muy aficionada a la ciencia y procuraré ser lo más científica posible en mi respuesta. La regla de oro es tratar de ser lo más objetivo posible. Conviene, por ejemplo, anotar en un papel las veces que tú desearías hacer el amor y al lado, si se lo propusiste y, al lado, si aceptó o no. De ese modo sabrás dónde falla la cosa. Luego sigue estas indicaciones:

Primero: Trata de pensar si es un problema puramente sexual o si también es afectivo. Si hay mal rollo entre vosotros, solucionadlo primero y luego vendrá el sexo. Si no lo hay, si estás seguro de que solo es un problema de sexo, sigue leyendo.
Segundo: pregúntate desde cuándo ocurre. Si es desde siempre, pasa al punto tercero. si no es desde siempre, trata de localizar la fecha en que empezó a fallar la cosa y luego rebusca en vuestra vida cotidiana a ver qué hay desde entonces y que pudiera ser causante de ese malestar. ¿Cambió de trabajo? ¿Cambiaste tú? ¿Estás molesto por algo? ¿Lo está ella? Y esas cosas.
Tercero: Lenguaje gestual y postural: las personas solemos tener conductas que muestran nuestra actitud. Obsérvala y trata de descubrir cómo se comporta cuando se excita. Descubre si es más fácil excitarla con cierta música, cierta iluminación, ciertas palabras... Pero no solo justo antes de echar un polvo. Fíjate si se excita viendo cierto tipo de películas, o si le gustan las cenas con música suave... El erotismo puede estar en cualquier cosa. Piensa tanto en lo que ocurre antes de excitarse como en cómo se comporta en ese estado. Mira sus manos, si adopta alguna postura, si le da por tararear...
Cuarto: Trata de repetir eso que le gusta cuando tú quieres sexo. Antes de hacer el amor, pon, como quien no quiere la cosa, un cd. Después, asegúrate de que se lo pasa de miedo. Durante un tiempo, pon ese mismo cd cada vez que vais a la cama y, cuando hayan pasado unas semanas, con poner el cd recordará lo que pasó las últimas veces y se excitará solita. Puede parecer lo del perro de Pavlov, pero es que los seres humanos somos animales también y esas cosas funcionan en muchos casos.
Por último Y LO MÁS IMPORTANTE pregúntate si el problema realmente existe. Quizá tú percibas que no le apetece hacer el amor, pero ocurre que sí le apetece, pero en otro momento. ¿Realmente está inapetente o es que no coincidís?

Y ahora algo más concreto. Esto suele usarse con los niños para acostumbrarlos a tener conductas como lavarse los dientes o ducharse a menudo. Puede funcionar y ser muy divertido. Dile a tu novia-mujer de apuntar en el calendario las veces que hacéis el amor. Podeis poner un circulito alrededor del día o bien tacharlo, por ejemplo. Asegúrate de que está de acuerdo en esto porque se puede cabrear. Después, deja pasar el tiempo. Cuando llegue el día 28 y tengais pocos circulitos, tratará de cambiar eso, porque a nadie le gusta reconocer que no practica mucho sexo. Tras un par de meses, habréis ganado alguno que otro y seguro que puedes encontrar el modo de convertir eso en un campeonato, venciendo el récord del mes anterior. Así hasta que encontréis una cifra consensuada. Es posible que variéis en vuestra cifra, pero siempre encontraréis un margen medio en el que los dos estéis de acuerdo.
Espero haberte sido de utilidad y si alguien tiene algo que decir, pues para eso estamos...

Espero haberte sido de utilidad y no haberte aburrido mucho.
31/08/2004 19:03 Enlace permanente. Tema: Sexo Hay 2 comentarios.
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