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mujercasada

¿Qué hago?

El otro día os conté que una de mis mejores amigas se había largado del trabajo tras una bronca gorda con el jefe de Calidad (alias Saza). Pues bien, la llamé esa misma noche y quedamos para tomar un café ayer mismo. Ainhoa, que así se llama, me contó que no había sido para tanto, que, simplemente, llevaba tiempo queriendo decirle a Saza cuatro cosas bien dichas y que había aprovechado la ocasión. Según parece, lo puso verde. Y más verde me puse yo, pero de envidia, porque el tío es un baboso que se pone ciego de mirarnos el culo cuando pasamos por el pasillo. Especialmente con la nueva, que, por cierto, corrijo lo que comenté el otro día de ella: es una chica estupenda, divertidísima, con un fino sentido del humor y la cabeza muy bien amueblada. Sigue fastidiándome su lenguaje, pero cada vez lo noto menos. Solamente pido que no se me pegue. No me soportaría a mí misma. En cuanto a Saza, el tío lleva una cara de perro que no se tiene desde entonces y, según han dicho, le confesó a uno de los de Calidad que jamás nadie le había insultado de ese modo. Ainhoa me ha contado que al principio solo le dijo "viejo verde" y "salido mental", pero que luego le advirtió que más de una se había planteado cruzarle la cara la próxima vez que lo pillase con sus miraditas. A mí no me molesta que me mire, mientras no me diga nada. Es más, pienso que es un pobre desgraciado, un solterón de cincuenta y tantos años que seguro que solamente folla pagando.
El caso es que Ainhoa no se ha largado porque sí, sino que se ha ido porque ha montado una academia de informática con su marido y un socio más. El marido es psicólogo, creo, o pedagogo, no lo tengo claro. Ella es ingeniero informático y el socio, maestro de primaria. Abren el garito dentro de diez días y, lo alucinante es que me ha ofrecido un puesto en la empresa, como administrativa. Me dijo que cobraría lo mismo que donde estoy, más o menos, pero que, de cuando en cuando, podría dar algunas clases de ofimática o de contabilidad y ganarme un sobresueldo bastante suculento. La verdad es que donde trabajo estoy a gusto (a veces) y que esto de tener contrato indefinido, aunque no sea como antes, no es como para dejarlo a la primera de cambio.
JJ, como siempre, es parco en consejos. ¿Habéis leído el Señor de los Anillos? En un momento dicen "no les pidas consejo a los elfos, porque te dirán a la vez que sí y que no". Pues JJ es así. Cuando se lo conté, se quedó mirándome como atontado y luego me confundió más aún. El tío insistió en que más vale pájaro en mano que ciento volando, pero luego saltó con que la oportunidad la pintan calva, así que estoy hecha un lío.
Para tranquilizarme, JJ decidió tirarme los trastos a lo bestia y, aunque no estaba yo para muchos trotes, me dejé llevar. Hicimos el amor apasionadamente, pero muy despacito, casi como si no quisiéramos terminar nunca. Además, le dio muy fuerte por el sexo bucogenital y tuve que pedirle que parase porque iba a dejarme toda irritada de tanto chupeteo. Después de esa llamada de atención, se vino hacia mí y, casi sin avisar, empezó a hacérmelo con detenimiento, raro en él, que suele gustarle el sexo agitado. Fue un acto lento, de mucho beso y caricias, sin apenas más acelerones que los típicos de cuando estás ya a puntito. Me quedé exhausta y él más aún, pero al poco estaba otra vez dándole a la cabeza al asunto de la nueva propuesta laboral.
Esta mañana en el trabajo no he podido concentrarme en absoluto y casi me pilla una de las jefas (porque donde curro hay más jefes que indios) mirando al techo y pensando en las avutardas. ¿Qué puñetas hago? Trabajar con Ainhoa puede ser divertido, no tendré tanta presión como en la compañía y no sería una más de casi cuatrocientos trabajadores. Trabajar en un sitio con solo seis o siete compañeros como mucho tiene sus ventajas, pero, por otro lado, la seguridad de trabajar para una empresa grande, boyante y con perspectivas de futuro, es muy tentadora. Conforme escribo esto, me decanto por quedarme donde estoy, pero ¿seré demasiado cobarde como para arriesgarme o es sentido común lo que me pasa?

7 comentarios

javier osvaldo -

lo que tienes que hacer es largarte de ese maldito trabajo y mandarlo a la mierda,aunque a jj no porque con el parece que lo pasaste bien.

Freddy -

Hola Sheila...
Este Blog es de hace 360 dias... Me parece interesante de lo que dices respecto a lo de irte a trabajar con tu amiga. No se si ya lo hayas hecho....
Solo te escribo este comentario para decirte que elijas LA LIBERTAD a LA SEGURIDAD.
Buena Suerte!

Clara -

Sin duda era una propuesta atractiva pero creo que te gusta jugar sobre seguro... Si tienes que acostumbrarte a algo de otro... entonces es que ya hay algo que no te gusta. En los lugares pequeños es más difícil hacer como que lo que no nos gusta, nos gusta.

Un saludo

Sheila -

Bueno, pues gracias a los tres por los comentarios. A Jorge no lo conozco, pero quedas invitado a seguir con nosotros. En cuanto a Selvio, el poema es intrigante, cuando menos. ¿Morir por una mujer casada? Mejor vivir por una soltera, digo yo. De todos modos, hay más de uno que busca siempre lo complicado...
En cuanto a lo de Daniel, eso de pensar con el corazón a mí me cuesta horrores. Como soy escéptica, atea y nada mística, el órgano que uso para tomar decisiones es siempre el cerebro. Aún así, lo intentaré, aunque estoy prácticamente decidida a quedarme donde estoy.

Daniel -

Hola Sheila!

Sabes que pasa? Que cuando llevas cierto tiempo en un sitio donde tienes "garantizada cierta continuidad", nos acomodamos, y nos da miedo el solo pensar en cambiar. Te apalancas y cuesta mucho moverte.

Mi consejo es que lo decidas con el corazon en vez de con el cerebro...

No puedo decirte "yo me iria" o "me quedaría" por que siempre hay factores determinantes para hacer una cosa o la otra.

Lo dicho, que decida tu corazon, no tu cerebro.

Daniel

Selvio -

Por una mujer casada
me dicen que he de morir,
mentira, no me hacen nada
si ella me quiere seguir...

Jorge -

Hola Sheila
Pues te dejo un saludo.

De acuerdo, el matrimonio tiene mas cosas buenas que regulares ;0)
Jorge